Hacer siempre test A/B:

Un arma poderosísima para tener cada vez una mejor segmentación y conversión en la base de datos es realizar test A/B con cada envío.

No huir del texto:

Los emails bonitos nos gustan a todos, pero los emails de texto los suele leer más gente.

Mientras que para ver un email de imagen tenemos que abrirlo y presionar el botón de “mostrar imágenes”, en el texto nos ahorramos un clic, de ahí que la conversión suela ser mayor.

Cuidar el asunto:

El asunto en el mail es como el titular en un post, te puede dar hasta el doble de aperturas y, por lo tanto, de ventas.

No ser burro:

La mayor parte de las campañas no exitosas de emailing suelen ser porque las empresas que están a los mandos son bastante burras, por ejemplo, enviándo un email en una fecha en la que no se va a leer.

Medirlo todo:

Medimos todo lo que podemos del email, para ello usamos Google Analytics y a veces Google Tag Manager.

Ser realmente periódico:

No hace falta enviar siempre el email el dmismo día y a la misma hora, pero si por ejemplo, enviar uno a la semana.

No aburrir:

Todo lo que sea lanzar más de un envío a la semana sólo cuadrará en momentos puntuales o con proyectos muy personales.

En otros casos, corremos el riesgo de aburrir.

Dar siempre un valor añadido:

Cada vez que lanzamos una campaña nos preguntamos: ¿Abriría yo este correo y pincharía en él?

Si la respuesta es afirmativa ¡adelante!, pero, si la respuesta es negativa, lo revisamos.

Respetar la privacidad:

Siempre hay que poner un enlace para que el usuario se pueda dar de baja y comprobar que éste funciona, dejar que se puedan cambiar las preferencias de los perfiles de usuarios y, sobre todo, ser totalmente honesto y transparente.

No hacer spam:

Hay muchos usuarios que compran bases de datos de dudosa procedencia o se lían a hacer invitaciones masivas en LinkedIn para luego tener el email.

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