Medir todos los pasos:

Lo bueno que te da un eCommerce es que puedes medirlo todo, absolutamente todo.

Por eso es menester implantar Google Analytics junto con Tag Manager y el módulo de comercio electrónico mejorado.

Centrarnos en el funnel de venta:

Hay que empezar desde la venta e ir hacia atrás, es decir, primero corregir los puntos de fuga en el funnel de venta, mirando en cuál de ellos tenemos una mayor caída.

Una vez tengamos el funnel con una conversión aceptable, pasaremos al siguiente nivel.

Y luego centrarnos en el resto:

El siguiente nivel tiene que ver con la arquitectura web, las páginas de producto, las categorías, los filtros, etc.

Hay que ver dónde se caen las visitas y las ventas y corregirlo paso a paso, siendo muy meticulosos.

Pensar siempre en margen, no en facturación:

A la hora de sacarle rentabilidad a una tienda online la facturación importa más bien poco, lo importante es saber el ticket medio que tienes y el margen medio del que dispones para saber cuánto vas a ganar por cada venta y, por ende, cuánto vas a sacar a final de mes.

Una vez lo tengas claro, intentaremos subir este número de ventas, evidentemente el ticket medio pero, en la medida de lo posible, nos fijaremos también en los márgenes de cada producto para priorizar los que mejor funcionan entre los usuarios de los que más dinero te dan por venta.

Los gastos de envío siempre visibles:

Uno de los puntos de fuga principales de cualquier eCommerce es cuando el usuario/cliente potencial visualiza los gastos de envío.

Por ello deben estar visibles y ser transparentes en todo momento, así te evitarás falsos puntos de fuga y, además, harás que el usuario confíe más en tu tienda virtual.

Política de devoluciones clara y accesible:

La política de devoluciones debe estar visible y muy clara también para incrementar la confianza del usuario en tu plataforma.

Jugar con el scarcity:

Scarcity es un concepto yankee que se podría traducir por “escasez”, es decir, crear ofertas que son finitas en el tiempo y que se terminan pronto.

Esto hace que la compra sea algo más compulsiva y aumente la conversión siempre que esa escasez sea real, es decir, si hacemos una promo de 10€ de descuento de 24 horas, ¡no vale alargarla otras 24 más!

Las ofertas, con cabeza:

Siempre que realizamos una oferta tenemos presente tres cosas:

1) ¿Realmente aporta valor a mis compradores?

2) ¿A qué precio lo tiene la competencia?

3) ¿Voy a seguir ganando dinero con ello?

Si respondemos de forma coherente a las tres, ¡vía libre!

Premiar al recurrente:

En tiendas virtuales el 25% de los usuarios suele ser recurrente y deja en el ticket de compra el 50% (o más) de la facturación, es decir, un usuario recurrente vale unas 4 veces más que uno no recurrente.

Por ello, la estrategia debe ser la de premiar al usuario para conseguir esta segunda visita.

La atención al cliente debe ser exquisita:

Si quieres que tu tienda funcione como un misil, otro punto en el que debemos fijarnos es en contestar a todas las llamadas de teléfono dentro del rango de apertura, y que lo primero y lo último que hagamos en el día sea quitarnos la bandeja de entrada.

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